Todo es del color del cristal con que se mira …..

por elmundopintoresco

Papá, ¿En este mundo somos todos iguales?”

La pregunta que se hace Mafalda no es tan simple como pudiera parecer en un principio. En la mayoría de los casos y desde nuestra perspectiva cultural, ética y moral, responderíamos que sí. Los axiomas de la Revolución Francesa, Libertad, Igualdad y Fraternidad”, son una parte fundamental de la ética europea y occidental en extensión.  “Todos somos iguales y todos tenemos los mismos derechos”. Es el slogan por excelencia del pensamiento comúnmente llamado “occidental” o “moderno”.  Un ejemplo muy claro de ello es la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, que garantiza la Igualdad de todos los seres humanos independientemente de su origen y condición. No hay duda, entonces. La Igualdad entre todos los seres humanos es, un valor universal, incuestionable e irrenunciable. Pero quizá esa misma incuestionabilidad sea la que nos impida, en la mayoría de los casos, ir un poco más allá con este concepto. Todos tenemos claro que somos iguales. Pero, como Mafalda en la viñeta, pocos se preguntan ¿Iguales a quién?”…..

Para responder a esa pregunta se hace inevitable la comparación. No es una tarea trivial ni tampoco fácil, puesto que de lo que se trata es de cotejar culturas y no de cualquier manera. Es comparar la nuestra con las restantes del mundo. En la medida en que los seres humanos somos seres “culturales” (además de “naturales”), es decir, productos y consecuencias de una cultura particular en la que hemos crecido, estamos condenados inicialmente a ver el mundo desde una perspectiva ideo-axiológica muy particular. A este fenómeno se le conoce como Etnocentrismo. El Etnocentrismo es, por tanto, esa posición teórica y actitud práctica que no sólo juzga los valores de la cultura propia como superiores a los de otras sino que considera sus axiomas, categorías y principios como los únicos válidos, propios de la naturaleza humana y adecuados a la realidad de las cosas.

Todos pecamos, en mayor o menor grado, de ello . Es inevitable que, al encontrarnos con ideas, valores y costumbres diferentes, las comparemos con las nuestras y desde nuestra perspectiva puesto que es la única referencia de la que disponemos y la que nos conforma como sujetos. No hace falta ir muy lejos para encontrar ejemplos de diversos tipos de Etnocentrismo. El llamado movimiento de globalización actual es un laboratorio ideal sobre las relaciones humanas e interétnicas y pone en evidencia multitud de posturas etnocéntricas. La apertura (y en algunos casos la casi desaparición) de las fronteras tanto reales como virtuales ha permitido que millones de individuos de todos los rincones del planeta se pongan en contacto cada día. Así mismo, los movimientos migratorios humanos llevan consigo movimientos migratorios culturales de los países de origen a los de acogida y viceversa. Tanto uno como el otro son producto de la evolución natural del ser humano como especie y no por ello negativos. Todo lo contrario. El conocimiento de lo distinto, diferente, siempre ha traído consigo un enriquecimiento en todos los ámbitos; desde el intelectual, literario, espiritual-moral hasta el de lo más práctico y cotidiano.

El Etnocentrismo puede presentarse de múltiples maneras y estar en la base de muchas actitudes. Pensar que la propia cultura es inferior a otras y por ello ser un obstáculo para el desarrollo personal y comunitario es una de ellas. A esto se le llama Etnocentrismo invertido. Muchos pueblos indígenas y ciudadanos del llamado “segundo” y “tercer mundo” presentan este tipo de etnocentrismo en su discurso al desvalorizar su propia cultura y encumbrar determinados valores y estilos de vida (como el europeo y el americano, por ejemplo) que, a su juicio, son los que realmente les harían prosperar. Al margen de las múltiples razones que obliguen a un individuo a emigrar, la visión idealista sobre Europa y América del Norte con la que parten de su país muchos inmigrantes, sería otro ejemplo de ello. El nazismo y la idea de la supremacía de algunas razas como la aria se enmarcarían dentro del Etnocentrismo racial; aquel que lleva a la conclusión de que la propia cultura o etnia tiene una dotación genética superior o mejor para el desarrollo de la civilización. También encontramos posturas etnocéntricas en muchos otros ámbitos como pueden ser la Lingüística (Etnocentrismo lingüístico al pensar que la lengua propia es más compleja, sutil y más rica que la de otros pueblos), la Salud (Etnocentrismo en el área de salud al creer que la Medicina occidental es mejor que la Medicina tradicional, por ejemplo), lo Agrario/Tecnológico ( Etnocentrismo tecnológico y/o agrario al cambiar formas de cultivo tradicionales y mejor adaptadas al medio por otras foráneas al considerarlas mejores), la Educación (creer, como europeo, que la educación en Europa es mejor que en América sería ejemplo de Etnocentrismo educativo) …..hasta el más delicado pero actualmente más en boga, el Etnocentrismo religioso. Es decir, pensar que la propia creencia religiosa es la única y verdadera, siendo el resto pura idolatría (religiones monoteístas vs politeístas, choques entre judaísmo-cristianismo-islam etc)

Lo contrario al Etnocentrismo es el Relativismo cultural. El Relativismo cultural afirma que todos los sistemas culturales son intrínsecamente iguales en valor. Además, los rasgos que caracterizan a una cultura deben ser evaluados y explicados dentro del sistema al que pertenecen; siendo tan dignos de consideración y respeto como los demás. Así pues, el Relativismo cultural se entendería como la postura opuesta al postulado de una cultura única, hegemónica y universal. Sin embargo, aunque pueda parecer que esta corriente de pensamiento es la forma apropiada a la hora de entender las diferentes culturas, no hay que llevarlo al extremo; puesto que podríamos llegar a la conclusión de que todas las reglas y normas morales han de ser respetables de igual modo y esto no es así.

No existe ninguna norma última del bien y del mal con la que juzgar la cultura. ¿En base a qué una acción se considera buena o mala? Las normas morales son el resultado de la historia y la experiencia de una sociedad y estas pasan a convertirse en características incorporadas a la cultura. Del mismo modo ¿Cuál es el límite de lo culturalmente permisible y tolerable? Creo que sólo dentro de la circunstancia y del contexto espacio-temporal así como histórico podremos encontrar algún resquicio de respuesta.

Mientras tanto y puesto que considero que cierto grado de Etnocentrismo es consustancial a todo ser humano (creo incluso que sería imposible y hasta peligroso eliminarlo), cultivemos un Etnocentrismo sano, la curiosidad y una mente abierta.

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One Comment to “Todo es del color del cristal con que se mira …..”

  1. Me encanta cuando me hacen pensar y a tu artículo mi respuesta es
    Vive la différance!

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